¡Hola ... Mm... En verdad no sé cómo dirigirme aún hacia vosotros, pero bueno.
Cómo se nota que en menos de una semana estoy de vuelta en mi casa... También lo alteradas que tengo las hormonas, porque tengo una sensibilidad en el cuerpo que no puedo con ella. ¿Alguien ha dicho "llorar por todo"? Porque me llevo el gordo.
Estos días de atrás he tenido la oportunidad de asistir a dos actuaciones de Navidad de los niños que cuido. EL jueves fue la del niño; MARAVILLOSO, es la palabra que define el acto en el que todos los niños del colegio desde los 7 hasta los 12 cantaron a coro villancicos de Navidad y leyeron pequeños fragmentos que acercaban al nacimiento del niño Jesús. En más de una ocasión pude notar mi piel de gallina y como se me saltaban las lágrimas al ver la magia que se produjo en la iglesia. Por otro lado, el viernes actuó la pequeña; ENCANTADORA, con tan solo 4 años, mostró una inteligencia y una soltura que me sorprendió hasta tal punto de sentirme orgullosa de los cambios que he ido viendo en ella en estos 3 meses que llevo con ella. También es digno de admirar el trabajo de su profesora, no es fácil que niñas de 4 y 5 años se coordinen para cantar, recitar frases y contar una historia en relación con las fechas que están por venir.
Creo que ver el trabajo y esfuerzo de la profesora de mi pequeña, me hizo concienciarme aún más de que así es como quiero que sea mi futuro; de esfuerzo, dedicación, amor y pasión por lo que hago con los más pequeños, enseñándoles valores que el día de mañana tendrán la oportunidad de transmitir a un amigo, familiar o conocido, o mínimamente viendo el gran progreso que muestran al aprender una nueva palabra, a escribir o a colorear sin salirse de las líneas.
Temas a parte, continúo. El viernes tarde lo dediqué a ver el mercado navideño del centro de Dublín (nada comparado con el que vi junto a mis amigas en Belfast) con mis amigas, dejándonos llevar por el encanto de estas fiestas y un maravilloso coro que nos brindó una de las mejores sensaciones; sentir la música en el alma.
Y hoy, bueno, ya ayer sábado, fuimos de turismo a ver la ciudad de Kilkenny, que a pesar de su escasa decoración navideña, tenía su encanto. Prácticamente todos los monumentos, como el castillo o varias de las iglesias y catedrales, tenían el mismo aspecto, pero eso hacía de esta ciudad un lugar acogedor, cercano y familiar. Aunque sin duda la mejor parte de cada uno de los viajes que realizo, es la compañía, y cada sitio que visito junto a mi grupo de amigas, me confirma una vez más que no es el lugar, sino la gente de la que te rodeas.
Esto es todo por hoy amigos. Espero que os hayáis perdido un poco entre mis líneas al relataros mis pequeñas experiencias por Irlanda.
¡Nos leemos pronto!
Vuestra Viajera Intrépida x.